Álvaro Parra: «Nadie tendría que soportar ningún tipo de insulto»

Álvaro Parra: «Nadie tendría que soportar ningún tipo de insulto»

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Entrevista a Álvaro Parra, portero del Juvenil “D”: “Nadie tendría que soportar ningún tipo de insulto, un jugador va a un campo de fútbol a pasarlo bien, a aprender y a competir.”

Esta semana hemos entrevistado a Álvaro Parra, portero Cadete de 15 años, aunque actualmente está jugando en el Juvenil D. El motivo de esta entrevista fue el triste episodio que ocurrió durante un partido de fútbol. Desde el Club Deportivo Escuela Lugo Fuenlabrada, no queremos señalar a nadie, simplemente criticar la agresividad y los insultos que jornada tras jornada se dan en muchos campos de fútbol tanto a nivel profesional como fútbol base. Es algo que en pleno año 2020 debería estar erradicado de la práctica de un deporte que a tantas personas mueve. Ante la violencia, en este y cualquier otro deporte, tolerancia 0.

Álvaro, estuvo aguantando insultos durante todo el partido, hasta que no pudo más: “Los insultos principalmente provenían de un grupo de chavales de 16 o 17 años que estaban detrás de la portería, donde no había grada. Al principio, eran insultos, que por desgracia los jugadores aguantamos en todos los partidos. Pero según fue avanzando el partido, pasaron a ser insultos a mi padre (que siempre se ubica detrás de la portería para apoyar a su hijo), a mi madre, a mi familia con barbaridades que no le deseo a nadie. El partido se fue calentando, y estaba el juego más detenido que en movimiento por la dureza de las entradas. Tras una de esas entradas, y una discusión entre todos los jugadores, saltó uno de la grada a empujarme y le dije al árbitro que pasaba de seguir jugando. Mis entrenadores me apoyaron, mis compañeros me apoyaron y me dijeron que estaba en el derecho de no soportar más. Cuando uno va a jugar a fútbol va a pasárselo bien, no a soportar insultos y amenazas contra ti y toda tu familia”.

Aunque los insultos fueron especialmente contra Álvaro, el árbitro también recibió insultos. Álvaro nos cuenta la manera de actuar del árbitro frente a los insultos: “El árbitro también aguantó insultos constantes. Al principio, yo avisé al árbitro, y me dijo que no hiciera caso y que luego lo pondría en el acta. Cuando insultaron a mi Padre y le dije que no quería seguir jugando, me dijo que vale, que daba un último aviso a la grada de que un insulto más y lo acababa. El insulto llego al instante y el árbitro suspendió el partido”.

Álvaro, tras el triste episodio, hablo con entrenadores y su padre y estos le apoyaron indudablemente: “He hablado con mis entrenadores y mi padre, y en el momento que vuelva a pasar algo parecido, me han dicho que se lo comente a mis entrenadores, se suspende el partido y el club siempre estará detrás apoyándome. También hable con mi padre que a la próxima llamaríamos a la policía, porque se estaban pasando. Pero como era la primera vez que pasaba, no sabíamos muy bien cómo actuar.”

El joven portero también nos comenta la “normalidad” de algo que no debería de estar permitido en la práctica de un deporte: “Creo que lo que le pasó le puede pasar a cualquiera. Empezaron a más porque la tomaron conmigo y quisieron, pero no creo que fuera personal”. Aunque un episodio así puede producir severos daños psicológicos en cualquier persona, Álvaro cree que puede afectar especialmente a los más pequeños: “Si le pasa esto a cualquier jugador, especialmente a un niño pequeño, puede causarle un trauma grave y no querer volver a jugar al fútbol nunca más”.

Al final de todo, no hay que olvidar que jugadores, entrenadores, árbitros y aficionados reúnen la misma pasión por el mismo deporte: “Cuando un jugador va a cualquier campo de fútbol, ya sea niño, o profesional, va a pasárselo bien, a aprender y a competir con su equipo para llevarse la victoria. Nadie tendría que soportar ningún tipo de insulto. Se deben tomar medidas en las que se pare desde el principio, con tolerancia 0”.

Para erradicar la violencia y la agresividad de un deporte como el fútbol, Álvaro cree que la educación forma un papel clave: “Más allá de la educación que toda persona recibe en su casa, los entrenadores son los que mandan dentro del fútbol en sus jugadores. Si ellos notan cualquier tipo de insulto o cualquier tipo de agresividad por parte de sus jugadores les puede castigar incluso ni llevándolos al partido. Los entrenadores también cuando pasa algo violento con su equipo, tienen parte de responsabilidad. Pienso también que en el mundo del fútbol se debería educar a jugadores, entrenadores, padres y árbitros en la forma de actuar en el caso de que cualquiera de estos esté sufriendo insultos y saber ponerle freno desde el primer momento.”

A pesar de todo, Álvaro tiene intactas las ganas por practicar lo que más le apasiona: “Esta triste experiencia no me ha quitado las ganas de jugar a fútbol en absoluto. Llevo jugando desde los 5 años, es el deporte que más quiero, y el que más me gusta practicar en mi tiempo libre y no me ha quitado las ganas para nada”.

Contra la violencia, Tolerancia 0. Condenamos cualquier tipo de insulto y manifestación violenta en un campo de fútbol. Es una tarea de todos.

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